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Mapeo de Museos y su disponibilidad a gente en silla de ruedas y otras dishabilidades

Como trabajo de investigación, tuvimos que ir a 2 distintos museos y recorrerlos en la condición de estar en sillas de rueda, para asi ver si estos museos podrían presentar la misma experiencia a alguien en esas condiciones. Debido a las dificultades de conseguir una silla de ruedas (actualmente ningún familiar hace uso de una), fui en muletas y busque que se me facilitara una.

Museo de Sitio Bodega y Quadra

Este museo se enfoca en la exhibición de objetos domésticos del periodo colonial y republicano, ademas de mostrar la estructura y evolución de una casa colonial. Esta ubicado en el centro histórico de Lima, en el Jirón Ancash.

El jirón Ancash actualmente ha sido peatonalizado. En la mayoría de los casos, esto seria un positivo. Sin embargo, en este caso se presentan varios negativos. El museo se encuentra a la mitad del área peatonalizada, la cual, al no permitir el acceso de vehículos, dificulta el acceso a las personas con dificultades de movimiento. En vez de poder ser dejados por un vehículo cerca al museo, y no tener que recorrer una larga distancia, estos tienen que ser dejados a cuadra y media de distancia, y recorrer la calle para llegar a la destinación. Añadido al problema, ademas, esta el hecho que la calle fue peatonalizada con el uso de adoquines. Esto hizo la experiencia de caminar hacia el museo en muletas dificultosa, y habría sido imposible en silla de ruedas, ya que las ruedas anteriores de esta tienden a atorarse constantemente en el espacio entre adoquines, y los minúsculos cambios de nivel que estos ofrecen generan un temblor en la silla al avanzar, lo cual no solo genera el discomfort del usuario, sino ademas puede dañar la estructura de la silla.

Al ingresar al museo, la accesibilidad se disminuye. El museo no ofrece silla de ruedas, y se entiende el porque. El museo consta de 3 partes principales: la primera planta, con algunas exposiciones; la segunda planta, con la mayor cantidad de exposiciones; y el recorrido de la evolución de la casa colonial. Estos tres se pueden encontrar a 3 distintas elevaciones, siendo el recorrido una especia de sub-nivel. Sin embargo, lo que une estos 3 niveles son escaleras extremadamente empinadas, las cuales son difíciles de subir y bajar incluso cuando no se cuenta con una dificultad motriz. Por lo tanto, se llega a la conclusión que este museo es imposible de acceder por personas en silla de ruedas.

Finalmente, para terminar en un positivo mínimo, el museo, principalmente la parte del recorrido, deja que toques este mismo, por lo que las personas con problemas visuales serian capaces de disfrutar esa parte. Incluso, encima de los letreros del museo, estos tienen en relieve el braille, para que las personas ciegas sean capaces de leer que es lo que están presenciando. Sin embargo, muchas de las exposiciones están detrás de un vidrio, incluso el modelo de sitio, el cual podría ser cambiado por uno tiflológico, para que las personas ciegas también puedan tocar y entender con uso del relieve.

Museo Amano

Este museo se enfoca en la exhibición de (y ademas tiene la mayor colección peruana de) textiles, ademas de su importancia histórica.

Ubicado en el distrito de Miraflores, el museo Amano tiene un fácil acceso para personas con dificultades motoras. La puerta principal cuenta con una rampa, y dentro de la instalación se nos facilitó una silla de ruedas, indicando que están preparados para recibir a este público. Para subir por el ascensor, tuvimos que proceder por un camino en el primer piso, y el ascensor nos llevo a la mitad de las exposiciones, y tuvimos que retroceder por ellas. Esto demuestra una falta de diseño universal, sin embargo, esta posición del ascensor permitía un rápido acceso desde casi toda la exposición, lo cual demuestra que este fue puesto en caso de emergencias.

Las primeras exposiciones, de telares y las técnicas usadas en estos, se podían ver con facilidad desde la posición de silla de ruedas. Fácilmente pude disfrutar de la exposición, incluso una parte en la que se podía observar, bajo una lupa, unos telares pequeños.

Para la segunda parte de la exposición, necesité de un ascensor para silla de ruedas. En el momento en el que fuimos al museo, no tuvimos a alguien que nos ayudara con eso, por lo que al principio no sabíamos que se tenia esa posibilidad. Tuve que tener la puerta abierta desde adentro para poder hacer uso del ascensor. En esta sala, las exposiciones si estaban muy elevadas para poder disfrutar de ellas desde la posición de silla de ruedas.

Cabe resaltar que el museo, casi en su totalidad, era muy accesible en silla de ruedas. Sin embargo, a diferencia del Museo Bodega y Quadra, este museo no estaba preparado para recibir a visitantes cuya dishabilidad fuera visual.

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